Tengo 21 años y esa curiosidad por entender cómo funciona la tecnología me acompaña desde que era pequeño; siempre me ha llamado la atención desmontar cómo encajan las cosas y qué se puede construir con ellas. Siguiendo esa vocación, actualmente estoy cursando el Grado Superior de Desarrollo de Aplicaciones Web en A Coruña.

Fuera de la pantalla, moverme es mi forma de desconectar y recargar energía. El deporte es parte fundamental de mi rutina: desde salir a correr o echar una pachanga de fútbol con los amigos, hasta aprovechar el mar siempre que puedo con windsurf o paddle surf, sin olvidarme de una buena partida de pádel.

Me considero una persona activa e inquieta, de las que disfrutan tanto planeando el próximo viaje como compartiendo tiempo de calidad con la gente cercana.

Mi camino hasta llegar al desarrollo web no empezó de forma directa frente al código, sino entendiendo cómo funcionan máquinas como los autómatas de Siemens o la lógica detrás montar sistemas electricos. Antes de dar este paso, cursé un Grado Medio en Sistemas Electrónicos y Automatizados. Esa etapa me dio una sólida base técnica, una visión estructurada para resolver problemas y el hábito de analizar cómo encajan los distintos componentes para que todo funcione sin fallos.

Paralelamente, durante estos últimos años he estado ejerciendo profesionalmente como Árbitro en el Comité Técnico Gallego de Árbitros de Fútbol. Estar sobre el terreno de juego con el silbato en la mano me ha enseñado lecciones que difícilmente se aprenden en un aula: gestionar la presión en milésimas de segundo, tomar decisiones firmes con objetividad, comunicarme con claridad y mantener la templanza en situaciones complejas. Son habilidades que hoy aplico directamente a mi forma de trabajar y de afrontar cualquier reto, ya sea en el campo o resolviendo un error en una línea de código.